En 10 años Superman será de todos.

En 2034 Superman y Lois Lane entrarán en el dominio público, al año siguiente lo hará Batman, después el Joker en 2036 y Wonder Woman en 2037.

Este año ha traído por fin la llegada del Mickey Mouse original al dominio publico, después de los sucesivos intentos exitosos de Disney por alejar esta fecha lo máximo posible. Pero todo en esta vida acaba llegando.

El 1 de enero «Steamboat Willie» pasó a estar en el dominio público en los Estados Unidos porque fue publicada (o registrada con la Oficina del Derecho de Autor de los E.E. U.U.) antes del 1 de enero de 1929 (tienes un listado de las obras que han entrado en el dominio público aquí). Al poco de que ocurriera esto, se anunciaron dos comedias de terror protagonizadas por Mickey Mouse. Y dentro de 10 años Superman y Lois Lane entrarán en el dominio público, al año siguiente lo hará Batman, después el Joker en 2036 y Wonder Woman en 2037.

Pero que un personaje, o la primera versión del mismo, se convierta en un bien cultural de la humanidad no significa que se pueda hacer lo que se quiera con el mismo. Pero si basarse en él para hacer versiones. Es algo de lo que Disney se ha beneficiado mucho a lo largo de su historia, ya que los cuentos de hadas, en los que históricamente se ha basado para construir su imperio, tienen su origen en obras de dominio público que podía adaptar a su libre albedrío, cambiando lo que que venía en gana… si no, mira La Sirenita y su cambio de timón en el tercer acto. O incluso el Rey León, que no deja de ser una versión de la obra Hamlet de William Shakespeare.

Las empresas se protegen del mal uso de sus propiedades intelectuales a través de ciertas artimañas, que son totalmente justificables. Lo primero que hizo Disney al ver que se acercaba la fecha de expiración de Steamboat Willie fue usar un fragmento de la misma como parte del logotipo del estudio de animación «Disney Animation Studio«. A partir de 2007 el estudio comenzó a acompañar al logo de producción con una imagen animada de Steamboat Willie, mostrado al comienzo de las películas después del logo de Walt Disney Pictures. El logo de apertura de las películas muestra a Mickey Mouse, en su aspecto de Steamboat Willie, silbando y conduciendo el timón como hacía en dicho corto. De esta sutil manera, el Imperio Disney se asegura que nadie puede usar la imagen del ratón en logotipos y marcas comerciales.

El Superman original solo podía saltar, no volar. Los poderes irán cayendo en el dominio público uno por uno, año tras año.

Warner/DC se está preparando de igual manera. Lo primero que hay que tener en cuenta es que dentro de 10 años el Superman público no podrá volar. Ya que esa característica del personaje llegaría posteriormente. Lo que si podrá hacer es saltar vertiginosamente. Tampoco se podrá usar la kryptonita. Y esto es parte del escudo que usan los propietarios de los derechos originales para ir manteniendo los mismos año tras año, hacer evolucionar a los personajes.

Por eso las primeras adaptaciones, cómics y películas, que llegaran sobre Superman dentro de una década tendrán que atenerse a las versiones originales de los personajes. De ahí que los cómics siempre estén añadiendo nuevas características identificadoras a sus personajes, cambiándonos, incluso de sexo o color de piel. Cada nueva iteración añade años de vida a los derechos de autor.

Al cambiar poco a poco las características de un personaje, el propietario de los derechos puede mantener la imagen actual del personaje como su estándar de facto en la mente del público.

La idea es ir cambiando la percepción del público sobre Superman, Batman y el resto. Hay que ir cambiando sus ropajes, sus compañeros de aventuras, los malhechores, y por su puesto, sus poderes y debilidades. El público debe olvidar el «antiguo» Superman para identificar el nuevo como el original. Así asociará las nuevas versiones que salgan a la luz, cuando DC pierda los derechos del principio, como copias baratas y cutres.

Por ejemplo, la próxima película de Superman presentará a los personajes de «The Authority«, una serie de cómics de 1999. Asociar estos personajes nuevos a Superman le ayudara a proteger la nueva imagen e historia de Superman durante más años.

Otra táctica es crear producto de alta calidad formal. De ahí las grandes producciones con gran presupuesto. Si haces una película de uno de uno de estos personajes, debe ser espectacular, técnicamente hablando, para que el público sepa diferencia el producto original de la copia.

Y, finalmente, otra manera de mantener el control de los personajes es cubrirlos de otras propiedades intelectuales. Asociar sobrenombres (como «El hombre de Acero«), poner logotipos registrados en sus ropajes (la S de Superman) o crear eslóganes registrados para los héroes.

Aún así, con estos escudos, cualquier creador podrá hacer un cómic o película sobre Superman. Lo más seguro es que las primeras sean de terror serie B. Los creadores solo tienen que tener la precaución de no violar ninguna marca comercial, y sobretodo, dejar claro al anunciarla que no está relacionada con la obra actual.

Lo más seguro es que nadie cambie mucho, por todo lo que hemos dicho. Y aunque siempre habrá alguien que intente aprovecharse de las obras de otros, para hacer dinero rápido y sin esfuerzo, lo importante, es que estas obras, al estar liberadas, la gente podrá usarlas libremente sin miedo a represalias corporativas. Como por ejemplo, ahora mismo puedes coger la imagen original de Mickey Mouse en «Steamboat Willie» y distorsionarla, crear algo distinto a partir de la misma.

Dentro de 10 años Superman será libre. Y podrás hacer lo que quieras con esa imagen mítica original. Siempre y cuando quede claro que esa representación no proviene de Warner/DC.